Igor Paskual

Igor Paskual
Igor Paskual

Su nombre no dirá nada a los que se quedan solo con los titulares, a aquellos que apenas le echan un vistazo al resumen de las solapas de los libros, a quienes retienen los nombres escritos en las más grandes mayúsculas pero no reparan en los créditos de los discos para saber quién está detrás del sonido. En cambio sí que el de Igor Paskual es un nombre familiar para esos otros que indagan más allá de la primera línea. En lo estrictamente musical, se dio a conocer al frente de Babylon Chat, un grupo de reminiscencias glam, aunque sobre todo se ha afianzado como músico de rock en el seno de Los Trogloditas de Loquillo, donde milita desde 2003.

En el grupo del catalán, Igor no es un músico más, no ejerce solo de guitarrista, de magnífico guitarrista, por cierto; es además coautor con el propio Loquillo de una gran parte de su último material original, y un puntal de su banda, el mejor apoyo del líder. Pero esa es solo una de las facetas de Igor Paskual.

Además de músico, el donostiarra es escritor, compositor, columnista musical y futbolístico -colabora habitualmente en Marca y en la revista Líbero-, historiador del arte… En los últimos años ha publicado el controvertido “El Arte de Mentir” (Difácil, 2013) y “Rugidos de Gato” (Efeeme, 2015), una colección de artículos de temática musical.

Un artista muy completo que ahora, además, se lanza al ruedo con un álbum firmado con su nombre. Se trata de “Tierra Firme” (2015), un disco publicado por DRO-Warner que partiendo del rock clásico se propone romper con la ortodoxia. En este trabajo Paskual nos ofrece su visión de lo que debe ser el rock en el S. XXI. Elegancia y eclecticismo se dan la mano en una obra que destila sensibilidad y conocimiento.

Con sutileza el músico demuestra un profundo bagaje rockero que le sirve para eludir las trampas del cliché y extraer la esencia del género, quedarse con todo aquello que tiene de universal y despojarse de lo superfluo. Un artista que, efectivamente, sabe pisar con fuerza en tierra firme y que no defraudará a ningún seguidor del rock atemporal y de categoría.