Fernando Alfaro
- Fernando Alfaro / Pop-rock/Indie
FERNANDO ALFARO EL 29 DE MAYO EN EL GEORGE BEST CLUB (VALENCIA)
Fernando Alfaro
Fernando Alfaro es un músico inmune a la comodidad y precursor del advenimiento del indie de los noventa al frente de Surfin' Bichos.
En un concierto acústico de Fernando Alfaro te puedes encontrar cualquier cosa: revelaciones inesperadas, canciones de su carrera en solitario, historias desternillantes, canciones de Chucho, de Surfin’ Bichos (es líder y compositor de ambas bandas), e incluso algunas (sorprendentes, emotivas o delirantes) versiones ajenas.
Y esa sucesión de hits de culto, de los que no suele faltar ninguno, abre paso también a algunos hallazgos, a canciones escondidas de una carrera tan larga (casi 40 años) como fructífera (más de 250 canciones). Y allí aparece de todo, desde lo más mínimo y emocional hasta el punk rock perruno interpretado solo con una guitarra acústica y esa voz rasposa o acariciante según los casos.
Ya lo dijo una vez el propio Alfaro, en un concierto de hace unos cuantos años: «Pues así es como compuse en su día las canciones, con guitarra y voz, imaginándome el resto, escuchándolo en mi cabeza, o haciéndolo sonar con la acústica. Y muchas veces las cantaba así como para adentro, como imaginándome la voz también… Así que si ahora empiezo, sin darme cuenta, a imaginármelo todo en lugar de cantarlo, ¡me lo decís, eh!»
Publicó en 2015 "Saint Malo" (I*M Records), el tercer disco que firma en solitario tras las aventuras de Surfin' Bichos, primero, de Chucho, después y de devaneos junto a almas gemelas como el invento Alfacrepus que hizo con Joe Crepúsculo.
Dicen los críticos que es su mejor colección de canciones desde que firma los discos con su nombre, y desde luego ha sido casi unánime la consideración de este "Saint Malo" -el nombre es el una ciudad de la Bretaña francesa conocida por su castillo amurallado que las mareas convierten cada día en isla en el estuario del Río Rance-, como uno de los más logrados trabajos del pop nacional en 2015, después de cuatro años de silencio (tres si contamos el experimento Alfacrepus), y de la canción Velero como una de las cumbres del año.
A los que conocen la exigencia artística a la que el propio Alfaro somete a sus canciones no les extrañará, pues el albaceteño descarta cualquier cosa que le suene a ya contado. Si a eso se una la crudeza de sus imágenes, las aristas que perfilan cada una de sus crípticas letras, su huida premeditada de los convencionalismos, la expresividad que no es nunca exhibicionismo, ese modo adusto de afrontar las canciones para hacerlas brillar sin artificios vacuos... convendremos en que estamos ante uno de los más destacados autores pop de nuestro tiempo.








